jueves, 22 de abril de 2010

Madrigal Triste

Para: Maru (ya no serás Ana Laura)

De: Román

¿Qué me importa que seas buena?
Sé hermosa y sé triste;
El llanto añade belleza al rostro
Como el río a los paisajes.
La flor se lava en las tormentas.

Te amo más si alegría
Huye de tu frente agobiada;
Si el horror tu pecho anega;
Si oscurece tu presente
La horrible nube del pasado.

Cuando vierten tus pupilas
Agua ardiente como sangre;
Cuando aunque mi mano te mezca
Tu angustia, agobiante, punza
Cual estertor de un moribundo.

Aspiro, divino deleite,
Himno delicioso, profundo,
Los sollozos de tu pecho,
Y creo que te iluminan
Las perlas que vierten tus ojos.

Tu corazón donde rebosan
Viejos amores desarraigados,
Arde aún como una fragua,
Y sé que encubas en tu pecho
El orgullo del condenado.

Pero hasta con tus sueños
El infierno se refleja,
Y en una eterna pesadilla
De venenos y puñales
Enamorada de la pólvora,
Abriendo a todos con recelo,
Presagiando la desgracia,
Estremeciéndose siempre,
No hayas sentido el abrazo
Del hastío irresistible,

No podrás, esclava reina,
Que aún me amas con espanto,
En el horror de la noche
Decirme, el alma aterrada,“¡Oh mi rey, soy como tú!”

Charles Baudelaire

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